ynot-2020

Ask me in 20 years…

Querido 2020, no te vamos a extrañar.

Hace una semana, mientras algunos afortunados (y otros pocos imprudentes) celebraban Navidad reunidos con sus familias, yo estaba sola en mi sillón, viendo el capítulo navideño de Euphoria. Aquellos que me han leído desde el análisis que hice de dicha serie, sabrán lo mucho que la amamos en Y- NOT.

Pocas cosas últimamente me han resultado en una catarsis y creo que en todo este año, nada se había sentido ni me había dolido tanto como ese capítulo. No les haré spoilers a los que no lo han visto, solo diré que la conversación que hay entre Rue y su sponsor, Ali, en este episodio especial va sobre lo bueno y lo malo, lo correcto e incorrecto. Habla de las pérdidas, de los que nos quedamos aquí, de la vida después de que perdemos a alguien. Este capítulo hace las preguntas y cuestiona al final de todo si de verdad “las cosas pasan por algo” o simplemente es un pensamiento mierda del que la gente se ha autoconvencido para encontrarle explicaciones a las pérdidas que claramente, no la tienen.

Entonces me puse a pensar en este año, en este maldito año. Si, yo sé que nos arruinó planes, que nos obligó a marcar un alto en nuestras vidas, pero más que nada, un año que no se cansó en quitarnos a mucha gente, nos quitó estabilidad, nos quitó la tranquilidad. No sé ustedes pero creo que yo jamás volveré a ser la persona despreocupada que era antes de todo esto. 

El 2020 se nos fue recordando, vivimos este año a base de recuerdos de lo que hicimos el año pasado. Constantemente veo en las historias de instagram de mis amigos, comentarios como: “cuando se podía salir”, “éramos felices y no lo sabíamos”, “tiempos pre-pandemia”. Y no son solo recuerdos del año pasado, sino de muchos años anteriores. Este año lo vivimos recordando prácticamente toda nuestra vida.

La música no fue la excepción, este año se nos fue sacando recuentos de lo mejor de años anteriores. Celebramos los aniversarios de muchos álbumes como Radiohead, Placebo o Shakira. Y obviamente esas celebraciones desembocaban en lo mismo: recordar nuestra vida pasada. La vida antes de este caos. La vida antes de que nuestra salud dependiera de encerrarnos, usar una mascarilla, jabón y gel antibacterial.

Claro, recordar álbumes tan buenos siempre es una gran idea, más cuando vives un año donde realmente tus opciones de cómo entretenerte se reducen considerablemente. Sin embargo, el 2020 nos trajo nuevas joyas musicales a las que en lo personal me aferré para no perder la razón. Dos de ellas creo que son las más sobresalientes desde mi muy personal punto de vista. Obviamente el indiscutible primer lugar se lo lleva el maravilloso álbum de Fiona Apple, Fetch the Bolt Cutters, una obra maestra. Nada nunca ha sonado así antes.

Gracias, Fiona.

En segundo lugar, tenemos al novio que todos queremos tener porque sabemos que lo merecemos: James Blake. Sus lives de instagram que más tarde se convertirían en un compilado de Covers, nos salvaron cuando estábamos en lo más profundo de la desesperación durante el encierro. El live que hizo con Boiler Room, se convirtió en ese set oscuro que necesitábamos para bailar solos en casa, lo suficientemente ebrios o drogados para seguir aguantando. Y claro, Before, el EP que lanzó este año. La perfecta combinación entre el James de Assume Form y el James de años atrás, cuando mezclaba dubstep, hip hop y otros ritmos electrónicos.

Te amamos, James. Nunca nos faltes.

Claro que no solo Fiona Apple y James Blake se llevaron el año, hubo de todo y yo estoy más que agradecida por tanto.

Otro que sin duda no dejó de producir y nos salvó del aburrimiento y la perdición, sacándonos a bailar y a llorar un poco, fue el latino más escuchado de este año: Bad Bunny. Con tres álbumes publicados, Benito nos hizo bailar y perrear hasta el suelo a media noche, cuando el insomnio hacía de las suyas.

Cuando esto se acabe, nos urge un perreo hasta el infierno…

El 2020 fue el año de las plataformas para transmitir conciertos y música en vivo. Desde las de confianza como Boiler Room y Cercle. Hasta las plataformas colectivas creadas para apoyar a los músicos que se quedaron sin un ingreso fijo, como es el caso de United We Stream. La plataforma creada en Europa donde han tenido lugar sets en vivo de los Djs y músicos más importantes del mundo. Comenzamos a involucrarnos en nuevas formas de escuchar música en vivo, no solo en streaming, sino en realidad virtual, como fue el caso del festival mexicano Realidad Alterada. Los conciertos transmitidos en videojuegos como Animal Crossing o Fortnite. O versiones híbridas de algunos de los festivales más queridos como el Mutek.

Todas estas nuevas maneras de escuchar y consumir música en vivo, nos dieron un poco de luz a los que vivíamos en conciertos y festivales como estilo de vida.

Fue un año complicado, terrible en muchos aspectos, no tan malo en otros. 2020 fue el año en el que muchos pusieron ojo en la salud mental y su importancia. Algunos aprendimos un chingo, otros no tanto. Nos dimos cuenta de que estar solos y encerrados puede parecer un reto bastante difícil y bastante doloroso para algunos, aunque para otros sea un regalo del universo (y me incluyo en este último grupo).

Sin embargo siempre vamos a añorar la compañía, el ruido, el exterior. Porque para muchos, disfrutar acompañados es mejor.

Pero fue un año donde cayeron presiones de todos lados, infinitas veces me encontraba con retos y publicaciones sobre el aprovechamiento del tiempo y la productividad en casa. La idea de que al terminar la pandemia todos teníamos que salir teniendo nuevas habilidades, con muchísimos kilos menos, habiendo cursado infinidad de talleres, leído todos los libros que no habíamos leído en años anteriores. Esta idea al final se convirtió en un arma de doble filo para quienes luchan con cosas mucho más importantes como la salud mental. Sentirnos presionados además de todo por cumplir un checklist de productividad al final de este encierro se convirtió en el concepto más tóxico de esta pandemia, porque seamos honestos, todo eso realmente era bullshit, cuando en realidad y en palabras de Jameela Jamil con quien concuerdo totalmente: este confinamiento, el 2020, se trataba de sobrevivir.

Hubo mucho, demasiado para un solo año y sin embargo aquí seguimos. Cierto es que, aunque mañana sea un nuevo año, realmente no es como que las cosas vayan a cambiar magicamente. Seguiremos confinados, esperando lo mejor. Deseando que la vacuna llegue a nuestros seres queridos más en riesgo, nosotros como sea, pero que al menos ellos estén protegidos. Por eso, llevémoslo un día  a la vez.

Antes de irme, les dejo un regalo de mi para ustedes, esta lista la hice para calmar las olas de mi cabeza durante los momentos más fuertes que me ha traído este encierro. Espero les sirva un poquito de consuelo por las noches o para esos momentos en los que necesitamos aguantar un poco más…

Y un día, ojalá más pronto de lo que creamos. Volvamos a bailar juntos otra vez.

Feliz año nuevo.

Cyn